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jueves, 13 de noviembre de 2008

Acusado de asesinato el padre incestuoso austriaco

El austriaco Josef Fritzl, que mantuvo a su hija en un sótano durante 24 años y tuvo siete hijos con ella, ha sido acusado del asesinato de uno de sus vástagos, que murió poco después de nacer.

Los fiscales dijeron el jueves que también habían acusado a Fritzl, de 73 años, de violación, esclavitud e incesto, entre otros cargos. Su abogado, Rudolf Mayer, dijo que el acusado no apelará los cargos -una opción en la legislación austriaca-. Tampoco tiene que declararse culpable o inocente inmediatamente.

Mayer dijo a Reuters que el juicio empezaría en uno o dos meses.

Fritzl, que ha permanecido bajo custodia durante el tiempo que ha durado la investigación desde que se conoció el caso en abril, retuvo a su hija Elisabeth en un sótano aislado acústicamente, situado debajo de su casa en la ciudad austriaca de Amstetten.

Se le acusa de asesinato por negligencia debido a la muerte del niño en 1996. Fritzl quemó el cuerpo del pequeño en una caldera, según indicaron en abril los investigadores policiales poco después de su arresto.

"Es sospechoso de matar a su recién nacido porque, a pesar de conocer la situación de peligro de muerte en la que se encontraba, eso no le hizo buscar la ayuda necesaria", indicó la oficina del fiscal provincial de St Poelten en un comunicado.

De acuerdo a la ley austriaca, ese caso sería un asesinato.

AMENAZAS DE MUERTE

"Obligó a Elisabeth a sufrir condiciones de esclava (...) la encerró en el sótano y la hizo totalmente dependiente de él, forzándola a participar en actos sexuales y tratándola como si fuera de su propiedad", indicó el comunicado.

La fiscalía indicó además que amenazaba con matar a su hija y a sus hijos encerrados gaseándoles o con una explosión si intentaban escapar.

El mes pasado se le declaró mentalmente apto para enfrentarse a un juicio con jurado. Si se le considerara culpable, podría ser condenado a entre 10 y 20 años de cárcel o a cadena perpetua, si es hallado culpable del cargo de asesinato.

El informe psiquiátrico recomendaba que de ser condenado, sea confinado en una institución mental.

Según la policía, el detenido engañó a su hija para que entrara en el sótano en 1984, la drogó y la encerró. Después aseguró que había desaparecido para unirse a una secta.

Tres de los hijos de Elisabeth fueron criados por Fritzl y su esposa Rosemarie en su casa, después de que él fingiera que su hija "huída" los había dejado en su puerta con una carta en la que decía que no podía cuidar de ellos.

Los otros tres niños permanecieron aislados en el sótano sin ventanas junto a su madre.

Fritzl ha dicho a la policía que la puerta al sótano se habría abierto automáticamente si él hubiera estado fuera durante un tiempo prolongado.