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jueves, 27 de agosto de 2009

Robin Williams: Ahora todos dejarían que Michael Jackson cuide a sus hijos

Robin Williams protagoniza la película World's Greatest Dad (El mejor padre del mundo), una sátira sobre cómo se redefinen las personas cuando mueren y cómo reciben elogios que no tuvieron en vida. Un tema muy de actualidad tras la trágica muerte del Rey del Pop. "Ahora, de repente todos dejarían que Michael Jackson cuide a sus hijos", bromeó el actor.

Williams protagoniza esta cinta que se estrenó el pasado fin de semana en los cines estadoudinenses, aunque en la vida real, el padre de tres hijos y ganador del Oscar, reconce que ha tenido que superar oscuros momentos y que sigue siendo un "trabajo en progreso".
"Me siento muy orgulloso de ellos de distintas maneras, pero, ¿han sido siempre querubines? No, pero eso ha sido parte del proceso", señaló Williams en una entrevista. El hijo del anterior matrimonio del actor, Zachary, de 26 años, se graduó de la Universidad de
Nueva York. De su segundo matrimonio nacieron Zelda, 20 años, una actriz en ciernes, y Cody, quien cumplirá 18 este año.
"¿Y soy el 'mejor padre del mundo'? Para nada, soy un trabajo en proceso, pero los adoro", dijo el actor que con este trabajo supera el medio centenar de películas rodadas.

El humorista, que fue internado en un centro de rehabilitación para tratar una drogadicción, dijo que sus hijos usan sus problemas con el alcohol para responder interrogantes acerca de su comportamiento. "Dijeron, 'Y tu tuviste una recaída con el alcohol de tres años'. Ah, gracias por volver a mencionar eso, mis pequeñas criaturas felices", dijo Williams.

En World's Greatest Dad, dirigido por otro maestro de la comedia, Bobcat Goldthwait (Losperros dormidos mienten), Williams interpreta a Lance, un profesor de poesía cuyo hijo adolescente asiste a la misma escuela donde trabaja.

Su hijo Kyle (Daryl Sabara) es un marginado social maleducado, pero cuando muere repentinamente, Lance decide sanar la imagen póstumo de Kyle al escribir en representación de su hijo en un diario que circula por toda la escuela. Lance descubre luego que la repugnancia que los estudiantes alguna vez sintieron por Kyle se convierte de pronto en idolatría.