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jueves, 22 de enero de 2009

La familia hoy

La sociedad española ha experimentado una gran transformación en las últimas décadas; y la familia que es el núcleo de la sociedad, es una de las instituciones que mejor refleja estos cambios. La diversidad familiar se extiende, y se van aceptando las nuevas formas de convivencia. Pero a las mujeres se les sigue exigiendo la obligación de asumir las tareas domesticas y el cuidado de los hijos y de los mayores dependientes. Igualmente, los mayores- en especial las abuelas-, en un país que llegara a ser el más envejecido del mundo, se tienen que encargar de atender a sus nietos ante la falta de política adecuada para compatibilizar el trabajo de los padres con los horarios escolares de los hijos.

El informe de la OCDE bebés y jefes: cómo conciliar el trabajo y la vida familiar, realizando en 30 países europeos, refleja que el índice español de natalidad, de 1,34 hijos por mujer, es inferior a la media de la OCDE (1,63 hijos) y que son más los casos de familias españolas (70,6%) en que trabaja un solo progenitor que en el resto de países comparados. Son datos que reflejan que todavía queda mucho por hacer por armonizar trabajo y familia, dos ámbitos esenciales para la realización personal.

"Si el profesional empieza a estar demasiado tenso, el apoyo de la familia disminuye y, en consecuencia, vuelve al trabajo una persona menos productiva"

Las familias españolas han dado un paso muy grande, pero la sociedad se ha quedado atrás y sus pasos van muy desajustados. La periodista de televisión Ana García Siñeriz, que presentaba en cuatro el programa " Chanel nº4" y es madre de dos hijos, confesaba recientemente que " a veces tengo la sensación de que no llego a nada, de que se exige igual a quienes no tienen responsabilidad familiares y de que esto es una trampa". Lo es. Es preciso reforzar las instituciones del bienestar para descargar a las unidades familiares de parte de sus responsabilidades tradicionales. Urge promover otras formas de organización del trabajo que hagan posible la conciliación, ambientes laborales más compatibles para la familia. Y toda la sociedad tiene que hacer un esfuerzo para propiciar la normalización de la vida familiar.

La falta de conciliación personal, familiar y laboral es, sin duda, uno de los más graves problemas de nuestra sociedad y, desafortunadamente, la solución a esta problemática va abriéndose camino con demasiada lentitud en España. Reflexionemos, actuemos y hagamos lo posible por encontrar cuanto antes soluciones afectivas. Ha de haber, como repetimos desde la comisión nacional, "tiempo para todo, tiempo para todos". Porque de esta manera todos disfrutaremos de una mayor calidad de vida y seremos más felices.