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miércoles, 25 de marzo de 2009

Nuestro cuerpo almacena dos tipos de grasas

No queda más remedio que reconocer a la grasa como un órgano endocrino complejo o más bien como dos órganos distintos.Por un lado existe una grasa invisible que se acumula a gran profundidad en el abdomen, bajo los músculos, envolviendo y presionando el hígado, el corazón,el intestino y los riñones.La única forma efectiva de medir esa concentración lipídica abdominal o visceral es recurrir a técnicas de imagen como la tomografía computerizada o la resonancia magnética.La otra grasa, la de las odiadas cartucheras,se deposita justo por debajo de la piel, se puede palpar y es conocida como subcutánea o periférica.

Tener mayor proporción de un tipo u otro es, al menos en parte, una cuestión de género.La abultada "barriga cervecera", también conocida como "curva de la felicidad", se produce por una acumulación típicamente masculina de lípidos en el abdomen, que define una morfología llamada de "manzana".Por el contrario, las mujeres obesas suelen exhibir caderas, glúteos y muslos prominentes, luciendo una figura en forma de pera.

Más allá de la estética, discernir la clase de obesidad que sufre un individuo resulta fundamental para valorar el riesgo cardiovascular al que está sometido.Según aseguran los expertos, la gordura abdominal predispone a la acumulación de colesterol y aumenta la probabilidad de sufrir un ataque al corazón.La grasa periférica femenina, por el contrario, puede ser considerada benigna desde el punto de vista médico.
En resumidas cuentas, es mejor ser pera, que manzana.